13.1.06

Jim Morrison era un pendejo sobrevalorado

¿Sabías que Jim Morrison no tocaba ningún instrumento en la grabación de los discos de The Doors? ¿Sabías que nunca compuso NI UNA SOLA NOTA de las canciones que tocaba? ¿Sabías que él sólo se dedicaba a ponerles letra y ponerse hasta el culo? Supongo que lo sabías. Seamos objetivos, los “poemas” de Morrison son pretenciosos y nadie puede negar que escribía como un adolescente enamorado sin talento. Si no fuera por Ray Manzarek y Robie Krieger que hacían buena música para acompañar sus berridos, el pequeño Jimmy no hubiera salido nunca del sótano de sus padres.

¿Por qué la gente lo llama genio? Sencillo: murió joven. De haber vivido hasta viejo hubiera grabado muchos discos de solista que sólo un pequeño grupo de hippirockers ancianos (de esos que leen La Mosca) hubiera comprado y poco a poco su “genio” hubiera desaparecido. Roger Waters de Pink Floyd sigue vivo y haciendo conciertos, a pesar de su increíble talento no le han hecho una película, no hacen antología tras antología de su vida ni veo a chavitos vistiendo una camiseta con su foto.

Así es, “poeta” mis tompiates. ¿Quieren a un verdadero músico-poeta? Escuchen a Syd Barrett (que era igual de atascado pero él sí hacía música para sus letras). ¿Por qué Syd Barrett no es tan famoso? ¡PORQUE ESTÁ VIVO! Está vivo y nadie lo pela porque decidió irse a vivir a una casita solo, dedicarse a pintar y no volver a grabar música porque sabe lo que significa ser un rockstar: decadencia, excesos, pretensión y autocomplacencia.

Update: Olviden eso, ya se murió. Ahora toooodo mundo lo mama. ¿Dónde estaban todos ustedes cuando el Sr. Barret realmente podía disfrutar de las ventas de sus discos?

Jack Kerouack y Allen Ginsberg (autores de la principal influencia de Morrison) no eran más que yonquis como él, que estuvieron en el momento indicado en el lugar indicado para volverse íconos culturales. Son gente que piensa que explorando los límites del exceso van a llegar a algo más productivo que su propia muerte. No soporto que el mundo considere dioses a las personas que constituyen el peor ejemplo de ser humano que pueda existir: drogas, alcohol, sexo indiscriminado, violencia, autodestrucción. Gente sin mayor ambición en la vida que la satisfacción de sus propias necesidades básicas. Y para colmo de males… cuando por fin estos “íconos” llegan a lo que tanto pedían, la muerte, una interminable legión de fanáticos lo suben a un altar y no lo bajan de allá ni a punta de macanazos antimotines.

John Lennon: Tuvo suerte, apenas empezaba a caer en el anonimato bajo la sombra de Wings (¡Ja!), alguien le hizo el favor de perforarlo hasta la muerte.

Kurt Cobain: Sabia decisión. Si seguía deprimiendo a la gente… arrastrando a los jóvenes al pozo maniacodepresivo en el que vivía, iba a aumentar aún más la ya de por sí alarmante tasa de suicidios de su país.

Jimmy Hendrix: Si hubiera manejado bien tu talento, hubiera sido un excelente ejemplo. Pero era un maldito vicioso como todos los demás rockstars de su época. Ahora es un héroe.

Janis Joplin: Lucky Bitch! Tener una voz distinta no significa que sea agradable (atención Rita Guerrero). Si por mí fuera hubiera acabado de cantante en un crucero de clase media. ¡Pero nooooo! Como lo diferente tiene que ser explotado, le dieron dinero para comprar cantidades de droga y alcohol que abastecerían a los pendejos de Ibiza por un mes.

¿Encuentran el patrón? Gente débil, que no sabe manejar su vida, marcan un pésimo ejemplo y termina con una muerte prematura que es considerada por las masas como un augurio de genialidad.

La lista es interminable… pero Jim Morrison es el que más me molesta. Y a ustedes, padres irresponsables, también debería molestarles que sus hijos idolatren a estos falsos profetas. Prohíban a sus hijos que escuchen estupideces como Marilyn Manson, Black Sabath, KoRn e Iggy Pop. Y sobretodo prohíban el rap y sus personajes como Eminem, 50 Cent, Dr. Dre, Snoop Dog Y MÁS QUE NADA 2Pac Shakur y Notorious B.I.G., cuyas letras solo irradian odio y violencia, por lo que terminan matándose entre ellos (y convirtiéndose en héroes).

¿Qué pasó con la buena música? Esa música que te hace sentir bien contigo mismo, que te pone a bailar y a cantar sin tener que caer en los excesos de la droga, el alcohol, la promiscuidad y la autodestrucción. “El rock está muerto”… hay que darle ese crédito a The Doors.

Odio a Jim Morrison y tu deberías odiarlo también.

Update2: Escribí una segunda parte titulada Jim Morrison sigue siendo un pendejo sobrevalorado, en la que exploro los ridículos comentarios que ustedes, apestosos y enojados fans de The Doors, escribieron acerca de este artículo.

Por favor, amigo drogadicto sin futuro, lee la segunda parte antes de escribir un comentario para que sepas lo que pienso de tus opiniones sobre ese perdedor sin talento llamado Jim.