19 de julio de 2006

Lero lero, López Obrador

Leeeeeeeeeeero leeeeeeeeeeeero, chiquitipoooollo.

Me gustaría utilizar este medio para poner el dedo en la llaga de los pejistas y celebrar que Loquito Ardido López Obrador se ha convertido el día de hoy en lo mismo que sus simpatizantes: un miserable desempleado sin conexión con el mundo real. Estoy consciente de que escribir esto no tiene mucho sentido porque los pejistas no tienen Internet (ni jabón) pero aún así siento la urgencia de hacerlo, si acaso por motivos terapéuticos.

Así es muchachos, por fin tenemos un presidente electo. Un presidente güerito y millonario que, bendito Dios, velará por los intereses de la gente que sí importa: los que tenemos pasaporte.

Ahora que ya terminó este drama, propongo que nos perdonemos entre todos y nos demos besitos como antes. Dejemos atrás este patético episodio de nuestra historia y empecemos a disfrutarnos unos a los otros como lo que somos a final de cuentas: paisanos.

El problema no es el PRD, el PAN, el IFE o el TEPJF. El problema son esos pocos locos que quieren imponer sus necedades a pesar de que la GRAN mayoría está en su contra. Por supuesto que parecen muchos en la tele, pero si los comparamos con el resto de la población, son tres gatos.

A todos esos que se impactan al ver la cantidad de gente que apoya a AMLO en los plantones y en el Zócalo, les tengo buenas noticias: los únicos que siguen junto a él son algunos chilangos sin educación. Si en el resto del país se intentara hacer un movimiento a favor del Sr. Cúcu, irían como 200 personas por ciudad.

Hago entonces un llamado a la paz (entre los que sí sabemos leer y escribir) y pido que me crean cuando les digo lo siguiente:

No se preocupen por la estabilidad del país, los que siguen apoyando a estas alturas a Andrés Manuel son los clásicos mexicanos de antaño que creen que el gobierno es la culpa de todos sus problemas. Dentro de pocas semanas se cansarán, se emborracharán, verán La Academia y olvidarán todo el asunto como ha pasado tantas veces a lo largo de nuestra historia. Volveremos a respirar tranquilos, solo hay que esperar a que se les pase el berrinche a esos babotas. ¿Se acuerdan del CGH?

Los mexicanos que sí contamos somos los que buscamos cosas buenas en nuestras vidas del modo maduro y responsable: haciendo las cosas bien a nivel personal y familiar, sin esperar que un loco frustrado con el que nunca hemos hablado cumpla lo que promete frente a un micrófono.

Les deseo muy buena suerte a todos mis hermanos mexicanos. Tal vez nuestro futuro presidente sea un pelele, pero es mejor ser gobernado por un pelele que por un esquizofrénico imprudente.

¡Viva México! ¡Viva la democracia! ¡Viva Jesucristo! Pero sobre todo... ¡Viva Desperate Housewives!