1.6.07

Churro Chic

Durante mucho tiempo, los mexicanos adeptos al cine de culto (de la variedad "es tan malo que es bueno") tuvimos que consumir películas de serie-B extranjeras con la frustración de no poder llevar nada a la mesa. En realidad todos sabíamos desde el principio qué era lo que podíamos publicar para conseguir renombre en el mundo del cine freak, pero nos daba tanta vergüenza que tardamos varios años en decidirnos. Por eso muchos celebran que alguien, en algún momento haya dicho con orgullo: "Ok, al diablo. No van a creer lo que hacemos en México. Se van a cagar de la risa".

Estoy hablando del churro, que es como se le dice comunmente a las películas populacheras de cuarta que se filmaron entre los setenta y los noventa a falta de una industria seria de cine mexicano. Esto no quiere decir que no sigamos produciendo películas malas, simplemente que antes tenían nombres prometedores como "Capulina y el Santo contra los Zombies-Rancheros a Gogó" y ahora tenemos que conformarnos con algo similar a "El Crimen del Padre Amaro" lo cual, si me preguntan, le quita toda la gracia.

¡Arriba los churros, los churros, los churroooooos!

Siempre filmadas con un bajísimo presupuesto, estas películas estaban diseñadas para satisfacer los gustos más básicos del mexicano promedio. Los protagonistas eran pícaros ladrones, inofensivos borrachos, abnegados obreros, prostitutas con corazón y hasta valientes luchadores. Todos ellos encarando y al final venciendo a las fuerzas del mal o superándose en un entorno hostil, siempre con la gracia y el sentido del humor que tanto nos gusta presumir a los mexicanos.

Está comprobado que la mayoría de estas películas fueron escritas por chimpancés entrenados pero las carencias narrativas, la falta de continuidad y las terribles bromas infantiles convierten a este género en algo muy atractivo frente al llamado "Nuevo Cine Mexicano" que no ha hecho mas que avergonzarnos verdadera y profundamente a diferencia del modo autoinfligido y cumbianchero en que nos averguenzan las películas de luchadores. Tal vez sea difícil comprender esta diferencia sin ser mexicano, pero pongámoslo así: un churro es el primito que corre desnudo por el patio y que a toda la familia le da risa y ternura. El "Nuevo Cine Mexicano" es ese mismo primo corriendo desnudo, a los 25 años en la boda de tu hermana.

Nadie está seguro de cómo exactamente los churros se convirtieron en objetos de culto de la noche a la mañana pero, nos guste o no, es una realidad que hemos tenido que afrontar desde hace tres o cuatro años. Aunque en un principio era un fenómeno estrictamente underground, la estética y la filosofía del churro se ha ido infiltrando poco a poco en el mainstream, contagiando a las artes y al diseño mexicano con sus máscaras de luchadores, sus chistes de doble sentido y su música tropical de sintetizador. Cuando en el 2004, MTV latino promocionó los Movie Awards México haciendo parodias de churros clásicos, fue obvio para todos que la cultura pop nacional comenzaba a reclamar a uno de los hijos bastardos que negó durante tantos años. Desde entonces, ningún ámbito cultural actualizado se ha podido librar de lo trendy y atractivo resulta Blue Demon o Juan Camaney, alias "El chido, chido, chido".

Todo esto culminó a mediados de 2006 con el estreno de película "Los Pajarracos", en la que el Nuevo Cine Mexicano le paga tributo al churro, dando como resultado un incómodo pastiche mal cuajado que intentó ser divertido del modo ingenuo de su predecesor, pero que no pasó de ser simplemente un mal chiste que a muy poca gente hizo reir. Esta derrota continúa en el 2007 gracias a la película de terror "Cañitas", que fue realizada en parte por un charlatán local (que se llama a sí mismo "cazafantasmas" en la vida real) y que al parecer, sólo fue filmada para cumplir su sueño personal de hacer una acartonada película de monstruos como las de antes.

Anticipando que pasarían cosas así, no volví a ver una película mexicana después de "Los Pajarracos" hasta que hace poco descubrí que los clásicos del churro habían encontrado un camino entre las redes de intercambio en Internet. Gracias a esto, pude bajar "Las Caguamas Ninja", una comedia de 1991 que parodia a las Tortugas Ninja y al mismo tiempo promueve un duro mensaje en contra de la importación de productos extranjeros, cosa que según los mismos personajes, afectaba dramáticamente a la micro y pequeña empresa. Puede que no me lo crean ahora, pero cuando la vean se van a cagar de la risa.

Artículo e ilustración para la Revista Ronda. Chile, junio 2007.
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