5 de mayo de 2007

La Santa Iglesia de las Gordibuenas

Me gustan las gordibuenas y no puedo mentir. Ustedes, hermanos, tampoco lo pueden negar. Ellas tienen un efecto muy extraño sobre nuestras débiles mentes: pueden convertir al hombre con más clase y finura (léase: un servidor) en un cerdo adicto a las carnes que no se puede controlar (léase: todos los demás hombres, especialmente tú, amigo lector).

Siempre he tenido algo en favor de las gordibuenas; esas chicas que sin ser obesas tienen más relleno que las deprimentes paletas que vemos en la tele y en el cine con la excepción, por supuesto, de Thora Birch (la pimpollita de American Beauty y Ghost World). Para mí, Thora es el prototipo de mujer perfecta: bella, curvilínea, suavecita, orgullosa de como se ve y mostrando las chichis en sus películas (éste último es opcional). ¡Viva la woman!

Nunca he entendido qué es lo que la mayoría de los hombres le ven a las huesudas y por qué tienen tan poca tolerancia hacia los que nos gustan las chicas bien crecidas. Fue precisamente por esa intolerancia que durante mucho tiempo tuve que reprimir mis preferencias personales. La sociedad me perseguía, la gente me volteaba a ver con asco en la calle y hasta mis familiares y amigos pensaban que estaba loco... hasta que un día, harto de esconderme, decidí salir del clóset de las carnes (que no es lo mismo que el refrigerador) y gritarle al mundo:
"Escúchenme todos: ¡me gustan las gordibuenas y no hay nada que ustedes puedan hacer para evitarlo!"

Desde entonces soy plenamente feliz... pero es cierto que la felicidad de un solo hombre no es suficiente. Por eso me ha alegrado notar que poco a poco se han puesto de moda mis queridas gordibuenas entre los jóvenes aventureros de nuestro país. ¡Alabado sea el señor de las carnes (que no es lo mismo que el carnicero)! ¡Por fin la gente comienza a notar la belleza real!

Tomando eso en cuenta, invito a los hermanos mexicanos que aún no se han unido a la revolución de las gordibuenas a salir del clóset de las carnes como yo. No podemos ignorar que existen las flaquibuenas. Naturalmente no estoy proponiendo que las repudiemos porque a fin de cuentas... pues... ya saben (guiño-guiño-codazo-sonrisa). Lo único que les pido es que consideren todas las opciones sin ningún tipo de discriminación. Una gordibuena bonita es igual de bonita que una flaquibuena bonita y quien lo niegue, seguramente es porque de cualquier modo no le gustan las mujeres mas que para admirar sus fabulosos vestidos, bolsos y zapatos.

Entonces, amigos, no se hagan. Ustedes saben que en el fondo desean a una gordibuena pero tienen miedo de aceptarlo. Cada quién debe decidir, sin pensar en lo que piensen los demás, qué es lo que hace girar sus engranes. ¿Y saben qué es lo que hace girar mis engranes? Digamos que hay muchos peces en el mar y como en toda buena pesca, entre más kilos, mejor.

Es por eso que el Malnacido.com a partir de ahora será un centro de reunión para los amantes de las gordibuenas (aunque lo más probable es que nunca vuelva a tocar el tema en otro artículo, pero qué demonios, entren al Foro que ahí hablamos y compartimos fotos de gordibuenas todos los días). Ayúdenme, pues, a difundir el mensaje de la Santa Iglesia de las Gordibuenas. Podemos cambiar el mundo una talla a la vez. ¡Ahora es el momento!

¿Cómo podemos comunicarle a nuestros hermanos que la pancita está in?

Si algo hemos aprendido de nuestra madre patria (Estados Unidos), es que la única táctica infalible para cambiar al mundo es pegar calcomanías en las defensas de nuestros SUV's. Así que muchachos, saquen el coche del garage (y con coche quiero decir bicicleta y con garage quiero decir corralón) porque tenemos stickers imprimibles, ¡yaaaay!

Stickers 1 - Stickers 2 - Stickers 3 - Stickers 4

Y por algún extraño motivo también tenemos botones super geeks para tu web, ¡yaaaay!
(clickeando podrás ver el código para usarlos)



Volviendo al tema...

Gordibuenas acomplejadas: ¡dejen de preocuparse! No se sientan gordifeas porque no lo son. Por favor, aprendan a aprovechar su estátus. Se que suena condescendiente pero simplemente creo que muchas de ustedes tienden a desperdiciar sus apachurrables cualidades. Son lo más hot del momento y ninguna anoréxica de la tele podrá evitarlo. Salgan a la calle y muestren lo que tienen, que para esto está. Olvidemos a los peces gordos (¡Ja!) de Hollywood que nos han obligado a consumir huesos de segunda. Se les acabó el tiempo...

El siglo XXI es en realidad el sigo XL.

¿Eres un hombre que duda de las bondades de las gordibuenas? ¿O tal vez eres una mujer que piensa que una gordibuena nunca podría estar a la altura de una supermodelo? Permítanme, entonces, ilustrar mi punto de vista con tres ejemplos escogidos estricamente al azar y sin sesgo personal alguno.

(Lo siento, pubertos, David Hasselhoff no aprueba la desnudez en este sitio web porque mucha gente lo lee en el trabajo. Por su comprensión, gracias.)




Truthiness pura. Creo que no tengo que decir nada más: el mundo es propiedad de las gordibuenas así que Lindsay y Mary Kate, apártense.

Por favor, hermanos, les pido que compartan las enseñanzas de Nuestra Santa Patrona Chachita entre todos sus conocidos. Es importante que acabemos con el problema social, cultural y de salud que es la desnutrición femenina. Recuerden que el futuro está en nuestras lonjas.

Que el Señor de las Carnes esté con ustedes. Jamón.

2 de mayo de 2007

Nadie se mete con nosotros.